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    18 juni

    Soy asi porque mi firma me hizo asi :)

    Despues de un estudio de mi firma algo basico, el ordenador me cuenta que soy:
     
    Una persona reservada con cierta timidez, aunque debido al tamaño de mi firma, tiendo a la extroversion. El predominio de formas rectas denotan disciplina, orden (esto se lo tengo que decir a mi madre!!) y cierto pragmatismo. Tengo deseos de superacion y una buena ambicion (supongo que la mala ambicion es eso que denominamos "ser trepa"). La velocidad a la que firmo, dice que soy una persona medida y justa en su accionar. Como no aprieto mucho el boligrafo a la hora de firmar, poseo un temperamento sutil y adaptable, lo que demuestra que esa capacidad de ser camaleonica existe (o no? :p). Busco proteccion y seguridad, tengo una personalidad que se protege. Mi firma indica tambien que me tomo ciertas reservas antes de conceder mi confianza a los demas. Tengo una buena autovaloracion y autoimagen. Tengo un equilibro entre el rol familiar y el social (el "yo intimo" y la tradicion).
     
     
    Y como se que ahora te ha picado la curiosidad y quieres probar a ver que cuenta tu firma sobre ti, aqui esta el enlace para que lo hagas:
     
     
    Yo voy a seguir con mi tarea de cantar la cancion de espera de mundicolor... a ver si consigo que me cojan el telefono!!!!
     
    Besitos a los habituales, saludos a los esporadicos, que ya saben, como siempre digo, que pueden convertirse en habitual y llevarse uno de esos besitos ;) Feliz lunes
     
     
    14 juni

    Vueling... ¿La historia no recuerda a Air Madrid?

     
    Esta noticia aparecia el lunes en la pagina web del mundo (www.elmundo.es). Lo peor de todo es que yo tengo un billete de vuelta de vacaciones con vueling... y empiezo a pensar si sacarme otro con la compañia de siempre o arriesgarme...Eso si, yo no me monto en un avion con esparadrapo ni de coña, ya me puede esperar el papa si le da la gana.
     
     
     
    EL APARATO TENÍA PROBLEMAS CON UNA PUERTA

    Vuelan de Lisboa a Madrid en un avión semiprecintado con esparadrapo

    • Las autoridades obligaron a que la mitad del avión volara vacía por 'seguridad'
    • 80 pasajeros con billete se quedaron en tierra, contenidos por la Policía portuguesa
    Imagen del avión semiprecintado que partió de Lisboa a Madrid. (Foto: Quico Alsedo)
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    Imagen del avión semiprecintado que partió de Lisboa a Madrid. (Foto: Quico Alsedo)

    Actualizado lunes 11/06/2007 17:44 (CET)
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    QUICO ALSEDO

    MADRID.- Después de una hora de retraso, más de un pasajero del vuelo VY6101 Lisboa-Madrid se llevó la mano al mentón al embarcar anoche en el Airbus A320 de la compañía Vueling y comprobar que toda la mitad izquierda de los asientos estaba precintada con esparadrapo.

    El capitán Patrick explicaba el porqué cinco minutos después por megafonía: "No podremos utilizar esa parte del avión porque tenemos un problema de seguridad con la puerta delantera. No se preocupen, es sólo un problema de seguridad", dijo de forma muy poco tranquilizadora mientras, en tierra, otro grupo de pasajeros prácticamente cargaba contra la Policía lusa para decidir quiénes eran los 80 perjudicados por el incidente, en su gran mayoría españoles, que deberían hacer noche en Lisboa.

    Al final, el aeroplano voló semiprecintado y medio vacío, y los pasajeros, en un clima de evidente nerviosismo, lo abandonaron en Madrid curiosamente por la puerta que se decía "problemática". Entremedias, escenas inusuales como varios operarios del aeropuerto entrando y saliendo del avión y mirando la puerta con expresión francamente dubitativa, o los afortunados que lograron embarcar identificando su equipaje en plena pista, junto a los motores del propio aparato, antes del despegue.

    Todo empezó a las nueve de la noche hora española, cuando el embarque del vuelo VY6101 se interrumpe en el Aeropuerto de Lisboa, sin explicaciones por parte de Vueling, para reanudarse casi una hora después. Pero los primeros pasajeros embarcados se empiezan a oler que algo va mal cuando, antes de subir al avión, la tripulación les pide que identifiquen junto al aparato, señalándolas con el dedo, sus propias maletas, facturadas dos horas antes.

    Al subir la escalerilla este primer grupo, la sorpresa: la mitad izquierda de los asientos está 'acordonada' con esparadrapo, salvo tres de sus 32 filas. El capitán se dirige a continuación al pasaje y alude a "problemas en la puerta delantera" como motivo: "Su seguridad es lo primero", señala. Semejantes argumentos y el evidente nerviosismo del propio comandante, no muy ducho el hombre con el micrófono, no tranquilizan precisamente a los usuarios.

    Varios de ellos proceden a tomar fotos del singular escenario con sus móviles, y la sobrecargo de Vueling les conmina a dejar de hacerlo con tono amenazante porque "la empresa no lo permite", dice, sin presentar prueba alguna de ello a requerimiento de los clientes. En plena ceremonia del desconcierto, también hay quien se pregunta si el aparato no cabeceara, ya en el aire, hacia la derecha, por ir vacía la otra mitad. Se palpa el miedo y no falta el bebé llorando que contribuye a aumentar la tensión.

    Personal del aeropuerto de Lisboa busca en la pista de despegue las maletas de los pasajeros que sí pudieron volar ayer. (Foto: Caroline Casteigts)

    Personal del aeropuerto de Lisboa busca en la pista de despegue las maletas de los pasajeros que sí pudieron volar ayer. (Foto: Caroline Casteigts)

    La tripulación explica a los estupefactos pasajeros que el avión debe volar al 50% de su capacidad porque las autoridades aeroportuarias ven "problemas en la puerta", y que el resto de quienes habían adquirido billete "se están peleando" en esos momentos en la terminal para ver quién sube y quién se queda en tierra. "Por eso no salimos aún, tienen que decidir entre ellos quién sale y quién se queda", explica una azafata, con toda naturalidad, la surrealista escena.

    Mientras, en tierra, la seguridad del aeropuerto se las tiene tiesas para contener la ira del resto de pasajeros. La picaresca española hace acto de presencia al decidirse quién se va y quién se queda. Hay quien inventa excusas de lo más variopintas por las que tiene que coger "sí o sí" el avión; hay quien se atribuye la profesión de médico y operaciones inexcusables en Madrid a la mañana siguiente. Familiares supuestamente enfermos, citas supuestamente ineludibles... No se llega a las manos, pero casi; hay gritos de histeria, llantos y apelativos de todo tipo para el personal de Vueling, que es tildado de todo menos de guapos y alguno de cuyos miembros, por cierto, se ríe en la cara de los anonadados usuarios.

    Al fin, entre empujones y apelaciones a la heroica, casi más por fuerza física, la selección natural criba a los 30 privilegiados que suben al avión. Y cuando esto sucede, ya con dos horas y media de retraso, otro jarro de agua fría: el capitán Patrick anuncia que "debido a todos estos retrasos", el avión ha perdido la vez para despegar y tendrá que esperar "hora y media más". La tensión regresa a la cabina, no sin llamadas al motín, pero pocos minutos después se anuncia la salida del vuelo, que llega a Madrid una hora después.

    Los pasajeros son llamados a abandonar el avión por la puerta que, según la tripulación, generó todos los problemas. A algún usuario estoico todavía le queda margen para la risa al abandonar el aparato de Vueling: "Mira que por ahorrarme 30 euros...", se oye decir a varios.

     
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